jueves, 11 de diciembre de 2014

¿NOS VEIS AHORA?


Cómo persona, totalmente en desacuerdo con cualquier tipo de violencia y en todo ámbito, aplaudo la inmediata reacción y medidas adoptadas para que sucesos como el del hincha --del Deportivo-- asesinado no se vuelvan a repetir. Desde hace casi dos semanas en cualquier medio de comunicación se trata este lamentable caso. Como debe ser.

Sin embargo, las MUJERES y desde tiempos inmemorables, también somos maltratadas, insultadas con horribles descalificativos, apaleadas, acuchilladas y brutalmente asesinadas por el hecho de no aceptar el someternos a un machista.

La sociedad, inmunizada, ha callado. Los medios de comunicación han tratado cada uno de estos crímenes como un mero suceso y punto. Así, asesinato tras asesinato. Como si las vejadas fueran ciudadanas de segunda división. Desolador.

Pues bien, en un solo día, más de cien mujeres, mayores, jóvenes, adolescentes, embarazadas, madres, profesionales, desempleadas, estudiantes, enfermas… hemos querido lanzar un manifiesto de protesta: mostrar nuestra indignación ante el desagravio comparativo en la actitud de la sociedad y los medios de comunicación ante la violencia sin piedad hacia la mujer, repetida hasta la saciedad y un asesinato relacionado con el futbol.

NOS HEMOS MOSTRADO COMO HINCHAS DE NUESTROS EQUIPOS DE FÚTBOL ¿Sois capaces de vernos ahora?

Así, si se continua con la cantinela de no era previsible, no denunciaron, no se consideraba de alto riesgo, hubo un vacío y/o error legal, al menos, sabremos que cada caso de brutalidad psicológica, emocional, económica, verbal, física será mostrado en todas las redes de comunicación con el mismo interés y casi solemnidad que el muy lamentable asesinato del hincha del Deportivo.  Ahora, nosotras, también lo somos: hinchas de nuestro equipo… Y MUJERES que no linchamos, exigimos CONCIENCIACIÓN y EDUCACIÓN en IGUALDAD.

Las instituciones, asociaciones, casas del barrio, órganos de gobiernos comprometidos y conscientes de ésta sinrazón --muchos son HOMBRES-- han creado leyes, lanzado campañas, organizan cursos, realizan talleres, se escriben artículos, pronuncian conferencias, manifestaciones, debates, etcétera para concienciar a las personas que la IGUALDAD es de justicia y que el maltrato hacia la mujer es una tragedia de tal envergadura que incluso hubo que señalar un día para conmemorarla: 25-N.

Los resultados hablan por sí solos. Todavía hay demasiadas mujeres (¡qué triste!) y hombres que miran hacia otro lado; qué han normalizado el sometimiento indiscriminado de la mujer ante el hombre y ven las campañas como una moda, como un anuncio de grandes almacenes.

Lamentable, quienes dan invisibilidad a este reguero de rabia, tristeza, vacío, soledad, impotencia, dolor, miedo… no han tenido la sensibilidad suficiente para meterse por unos segundos en el pellejo de estas mujeres, niñas… desgarradores dramas familiares. No va con ellos, para qué se van a poner esas gafas de ver.

No hay excusas para la desigualdad. Aquí queda nuestro alegato: Basta ya de violencias.

Nota: Mi más sincero agradecimiento a todas las mujeres que no han dudado ni un instante en participar en esta crítica y a todos los hombres que también se han querido sumar y a quienes invitamos a que continúen a nuestro lado, pues son un pilar fundamental. También quiero pedir disculpas a todas las mujeres que me siguen enviando fotos y no han podido entrar en esta primera. Pero habrá más y todas y todos serán bienvenidos a nuestro alegato: Igualdad.




domingo, 30 de noviembre de 2014

¿QUÉ PORCENTAJE PREFIERES MALDITO CRIMINAL?


Sólo un 0,02% de las denuncias son falsas y sin embargo la sociedad MACHISTA y medios de comunicación lo ensalzan para minimizar una escalofriante realidad: ¡¡¡qué la inmensa mayoría de mujeres maltratadas por sus maridos y/o ex parejas, JAMÁS denuncia!!! Sólo el 14% lo hace. Este dato es el qué nos debe dar vértigo, el que nos obligue a reflexionar de una puñetera vez.

Tienes suerte, maldito criminal y actor por excelencia, el mundo las ignora porque no sangran ni serán un número más en las estadísticas de asesinatos por violencia hacia las mujeres. Continúan escondidas en su dolor, en su vergüenza, en su miedo, en su sentimiento de culpabilidad, en el incesante eco de: “¿quién te va a creer a ti, ridícula loca?”.

Y lo más indignante es que seguimos ciegos; sólo vemos a los cuerpos sin vida cuando nos lo muestran en los medios de comunicación como un mero caso más y a ese miserable 0,02% al que se agarran hasta personas de lo más eruditas.

El estigma ya está servido y con nuestros prejuicios, nuestras dudas, nuestra hipocresía, nuestra doble moral, nuestro desinterés o comodidad le hemos entregado al maltratador el arma más potente.

Esta repugnante complicidad (que, por supuesto pocas personas reconocemos) hace que nos convirtamos en seres humanos impasibles ante la soledad de esas miles de mujeres vejadas que, en todo el mundo, seguirán aguantando el tipo eternamente o hasta que la muerte…

Así lo predijo el maltratador, ese asesino manipulador que, con su cara de cordero degollado, de sonrisa amable, con ganas de jugar al pádel, salir de copas e incluso se atreve a ir de víctima y buen padre gana juicios y derecho a visitas y custodias de hijas/os.

Él sabe que aún estamos fallando y que la historia se seguirá repitiendo mientras no usemos las lentes adecuadas y dirijamos nuestra mirada a los ojos de las víctimas –“muertas vivientes”, como las definió en una charla, una mujer-- y hasta que logremos ser capaz de ver el calvario que se esconde tras pupilas veladas.

Afortunadamente son cada vez más los profesionales, las personas --agrupadas, asociadas o individualmente-- conscientes de esta canallesca realidad (la mayoría porque, de cerca, han vivido o viven el alarmante repudio social) y también tenemos leyes que de forma integral aborda este tema (28 diciembre de 2004) y hombres, SÍ, HOMBRES de verdad, que también están luchando por acabar con este atentado contra los Derechos Humanos pero, tristemente, aún falta mucha gente que sea capaz de reconocer y dar la prioridad que este genocidio psicológico, emocional y físico merece. Lástima que alguna sea incluso mujer y bien letrada pero con demasiadas dioptrías. Ojalá no lo tenga que sufrir.

En este alegato de reconocimiento del derecho a la Igualdad, cuyo cimiento es la EDUCACIÓN, es bienvenido cualquier ser humano, siempre que vaya por derecho y no aproveche la coyuntura para lograr beneficios personales y no importa la siglas que abanderen porque las mujeres maltratadas son de derechas, izquierdas, centro, republicanas, monárquicas… no olvidemos que los asesinos no las machacan por su ideología sino porque son mujeres que no desean ser sumisas y sólo quieren pertenecer a sí mismas. Y, atención, cada vez son más jóvenes.

Pronto al impostor y criminal –y a quienes miran para otro lado-- se le caerá la máscara de vergüenza.

No estamos ante una moda, ni una fecha para conmemorar sino ante una inminente y necesaria concienciación colectiva. Vamos a insistir al unísono, trabajamos sin descanso para conseguir los medios, formación y recursos necesarios. Nos comprometemos a hacer de ésta una causa común y diaria, desde casa, las escuelas, las instituciones, en la calle, en los medios de comunicación. No nos quitaremos las lentes, MUJER.

Nota para los amantes de porcentajes: El número que aumentará es el de las supervivientes.
 
 
(*) Gracias a todas las mujeres y hombres; las asociaciones de mujeres; al IAM; centros educativos; casas del pueblo socialistas y todas las agrupaciones e instituciones que están aunando sus conocimientos, recursos y esfuerzos para lograr una Igualdad desde la Educación.
"...Vamos a ser capaz de ver el calvario que se esconde tras pupilas veladas".