martes, 30 de julio de 2013

Violencia de Género (I) REFINADA GUADAÑA

El concepto de violencia de género, que no, doméstica, ni general, surge tras la manifiesta e impuesta, siglo tras siglos, subordinación de la mujer ante el hombre y lo masculino y posee un entramado tan extremadamente complejo y tan lamentablemente arropada por esta --lo reconozcamos, o no-- sociedad patriarcal y androcéntrica que, para acercarnos un mínimo al sorprendente fenómeno del PORQUÉ LAS MUJERES NO DENUNCIAN O SE ALEJAN DE SUS VERDUGOS, podríamos realizar el ejercicio de cambiar el término por el de asesinato sutil.
Nos hemos preguntado hasta la saciedad cuál es el motivo que obliga --¡SÍ, OBLIGA!—a estas mujeres a permanecer en silencio o junto a sus maltratadores aunque se les ofrezca variada y profesional ayuda para conseguir el alejamiento o la denuncia.
Después de varios años de terapias entre especialistas y mujeres y de haber oído y/o leído variopintas conclusiones tales como: son unas cobardes; en el fondo les gusta, parece que disfruten o no estarán tan mal; sarna con gusto no pica; pero si se les ha ofrecido una salida; cómo pueden seguir enamoradas de un canalla semejante, todavía creen que él va a cambiar; no les importan sus hijas e hijos; no se quieren así mismas; tienen miedo a perder la estabilidad económica; no las entiendo....Y observar como hasta el personal terapéutico, amistades y/o familiares tiran la toalla pues no consiguen ponerse en los zapatos de estas mujeres es harto triste y, a veces, indignante. Este conglomerado de enigmas existe porque estos hombres no son sus maltratadores; son sus asesinos, acaben con sus cuerpos o no.
Llegar a esta conclusión da escalofríos, pero es la más certera que podemos esgrimir. Cualquier persona que haya visto a un ser humano en coma, se acercará al entendimiento de la comparación.
Esos torturadores y el efecto residual de una cultura machista de la que aún estamos impregnadas las personas, da igual de qué sexo, han ido sesgando cada partícula de la personalidad de la mujer, de su esencia, su identidad y lo hacen con una guadaña tan refinada que sólo su víctima percibe el despiece o descuartizamiento. Cuando ya no queda un ápice de ella y todo su interior queda en poder del asesino el resto de individuos sólo vemos un cuerpo (demasiadas veces, también magullado y mal herido, incluso ya fallecido) y escuchamos los lamentos, pero se nos escapa que sólo es el eco de ultratumba pues la mujer ya no tiene voluntad propia. No existe. El crimen se perpetró lenta y sutilmente. Le absorbieron la capacidad del raciocinio. Entró en coma. Sin defensa, sin reflejos, sin conciencia ¡sin capacidad de reacción!... Y, aunque aberrante, sólo una persona es su respirador artificial. Aún así, no deberíamos pasar por alto que todas son mujeres agónicas por despertar. Afortunadamente, cada vez son más a quienes se las logra rescatar de esa profunda sedación. Compleja realidad.

martes, 2 de julio de 2013

PODER Y DINERO



Hace tiempo leí un artículo de Paqui Godoy en EL CORREO, quién muy certeramente se preguntaba: "¿De verdad para ustedes es un buen parlamentario una persona que suelta un discurso de dos horas plagado de tecnicismos en el que no se le ve el corazón ni un solo minuto?", con tristeza reflexiono: no tienen corazón; ni alma; ni conciencia, luego difícilmente se les puede ver. No me sorprendo. Las cifras de desempleo del país corroboran que se malvive en un injusto descalabro de impotencia, desesperación, agonías... y esta inmoralidad --lo es que la gente se suicide porque ya no les queda más que perder que la propia vida-- sólo la puede permitir quien no tiene corazón, sólo ansias de dominio. Conjeturarán que así logran su propia felicidad.
No escribo una barbaridad. Atrocidad es lo que ellas y ellos permiten que acontezca en el Estado que gobiernan y al que representan, me da igual desde el partido político que lo hagan y los tecnicismos que utilicen para escudarse.
Ya ningún color me impresiona. Me estremece la frialdad de gente sin corazón, pero con avidez de poder y dinero y desnudez absoluta de vergüenza.

CARA DE PÓKER

Leí que el año 2013 –vamos, este-- será el de las aplicaciones personalizadas; del 3D y del diseño colaborativo, según unos investigadores.
¡¡¡Heem, humm, aaah, oooh…!!!
Lo escribo con perplejidad. A seis millones de la ciudadanía española les importa un comino esta información. Y me quedo corta. Consten mis respetos a las personas –también, millones- amantes del cine y estos temas y a la publicación en sí.
2013 es el año del desencanto político; del descarado choriceo; del desempleo y los desahucios; del periodismo vapuleado; de las familias destrozadas; de los recortes (si es que aún queda algo por cortar) y copagos; de las excusas. Del triste auge de los colectivos en riesgo de exclusión social.
2013 es el año de encarnizadas luchas internas y externas; del desvelar chanchullos; los miedos, los pisotones (tonto el último), los trepas y aprovechados; de los retrocesos sociales y libertades; de ilusos e ilusionados; de las envidias capitales, las risas y los llantos histéricos. El de una nueva oportunidad para la Iglesia Católica.
2013 es el año de los sueños y la creatividad (búscate la vida); los lemas: ahora o nunca, juntos lo conseguiremos, es posible…; de las esperanzas y las maquilladas ansias de poder; el de agachar la mirada (la nómina ya encogió bastante) o levantar la cabeza; de plantarte o seguir pa’lante. 

2013 es el año de la desorientación estudiantil y la juventud largándose al extranjero.
2013 es el año de quedarse con cara de póker. Aún falta por llegar el 2014, 2015…
Pues hale, a vivir el panorama, ¡pero en 3D!

http://blogs.elcorreoweb.es/eltuitiritero/2013/07/01/anonimos-desde-la-luna/

¿QUIÉN DIJO MIEDO?

Los miedos, aunque puñeteros e indeseables, son necesarios y gracias a ellos, conocemos el sentido del  valor. Forman parte de nuestro avatar diario y todos tienen su fundamento y un encuadre (etapas).  No sentir miedo a nada significaría estar muertos, como tener un encefalograma plano, pero  en lo que a emociones y sentimientos se refiere. Lo difícil es lidiar con ellos, particularmente cuando se convierten en fobias y/o ansiedades; cuando el sentido común se aturde.
Todas las personas hemos sentido esa sensación de inseguridad/terror hacia alguien o algo: lo desconocido, el dolor, los fantasmas, los muertos, la sangre, determinados insectos, hablar en público, a alguna persona en concreto, a la muerte, a la oscuridad, la soledad...  Este pavor  que, a veces, hasta nos paraliza (alguno, incluso requiere de ayuda psiquiátrica) hay que convertirlo en un reto, no en una resignación y jamás, ridiculizarlo por muy irracional que parezca.
En esta  entretenida (jodida, también, sí) tarea de vivir el peligro, se desarrollan habilidades, realizamos apasionantes descubrimientos, fomentamos fortalezas, elaboramos estrategias, nos aliamos con el control y la desenvoltura... Nos desarrollamos, crecemos. Se avanza. ¡Caramba, qué estamos vivos!
Y cuando consigues superar un miedo --luego llegarán otros e incluso ligados con residuos de anteriores ¡glup!-- la sensación de bienestar es tremenda, como un orgasmo espiritual, que diría un amigo.

Aún reconociendo cuánto me asustan hoy las personas manipuladoras y las fanáticas y las extremistas, ello me ayuda en mi sueño  de algún día, neutralizar esa desazón... y a lograr ese orgasmo tan particular. ¡Ejem!